Museo de Arte Carrillo Gil logo-museos

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ACERCA DEL MUSEO

El perfil del Museo de Arte Carrillo Gil (MACG) lo ha llevado a ser identificado como un espacio que no sólo alberga una importante colección patrimonial, sino como un sitio para la investigación y experimentación para artistas jóvenes. Durante los noventa aseguró su lugar como un espacio independiente, siempre libre en cuanto a sus propuestas y, sobre todo, como un laboratorio para las artes visuales y sus nuevos lenguajes. Esto, sin duda, le brinda un lugar especial en la escena cultural del país.

El museo fue fundado por el Dr. Álvar Carrillo Gil, un empresario yucateco que comenzó su colección con la adquisición de un dibujo de José Clemente Orozco titulado La Chole (1913-1915). Pensando en dónde albergar y exhibir su colección, Carrillo Gil encargó a Fernando Gamboa el proyecto de exhibición del museo y a Augusto H. Álvarez el proyecto arquitectónico, basado en un sistema de rampas para permitir la circulación continua, además de un sistema de celosías al exterior con un tragaluz para controlar las entradas de luz y la temperatura.

Un impasse económico detuvo la construcción, sin embargo, el coleccionista estableció un acuerdo de venta-donación con el gobierno federal y finalmente, en agosto de 1974, Carrillo Gil y su esposa, Carmen Tejero de Carrillo Gil, inauguraron el MACG bajo la dirección de Fernando Gamboa. El edificio fue remodelado en los ochenta por Augusto H. Álvarez hijo, quien sustituyó las ventanas de la fachada por placas de concreto martelinado y conservó las rampas como un elemento fundamental del edificio.

DOCTOR ÁLVAR CARRILLO GIL

Para entender los motivos y las razones que dan origen a la colección Carrillo Gil, es necesario ir más allá de las especulaciones académicas sobre la personalidad del Dr. Álvar Carrillo Gil y partir de dos factores importantes: en primer lugar, el momento histórico en el cual se presenta la oportunidad de adquirir la primer obra de José Clemente Orozco, cuando el mercado del arte en México era incipiente y los precios accesibles. Finalmente, el factor más importante fue la pasión que se despertó en él y le llevó no sólo a desarrollar y difundir su colección sino a incursionar en la pintura, a la cual dedicó los últimos veinte años de su vida.

Aunque pocas veces se menciona el apoyo y la complicidad de su esposa Coquín (Carmen Tejero de Carrillo Gil), su presencia fue fundamental. Ella, con su entusiasmo y habilidad administrativa, encontraba siempre la manera de sortear las dificultades que implicaba mantener la colección. Su hospitalidad y la forma de tratar a quienes acudían a su casa convertían la visita en una experiencia memorable.

Al tiempo que la colección adquiría prestigio internacional y era solicitada para ser exhibida en varias exposiciones de arte mexicano, Carrillo Gil y su esposa decidieron construir un espacio para resguardarla de manera permanente y donde pudiera ser conocida por los mexicanos y el público en general.

El diseño de este espacio le fue encomendado, en 1958, a los arquitectos Augusto Álvarez y Enrique Carral. La construcción, por razones económicas, quedó inconclusa durante varios años hasta que, en 1972, el Estado adquirió, de manera simbólica, una parte de la colección y la familia Carrillo Gil, a través de una donación adicional, logró lo que hoy en día es el Museo de Arte Álvar y Carmen T. de Carrillo Gil.

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