Desde principios de los años noventa, Guy Ben-Ner (Israel, 1969) ha utilizado como metodología de trabajo, filmaciones de video donde él mismo y su familia actúan como protagonistas. Sus obras plantean una continua negociación entre la creación de la identidad individual y las relaciones existentes entre los sujetos al poner en práctica situaciones de cohabitación. Ben-Ner parte de lo micro para analizar convenciones y arquetipos sociales que convierten sus historias íntimas y personales en pasajes reconocibles para el espectador.
Muchos de los videos se inspiran en guiones, novelas y cuentos populares. El análisis de estos pasajes literarios y cinematográficos, le permite explotar las convenciones de la narración fílmica: cómo contar una historia, cautivar al público a través de una narrativa, mantener un grado de tensión y entretenimiento... Al mismo tiempo, Ben- Ner permea la magia de la ficción mostrándonos sin coerciones las entrañas de lo grabado, sin temor a que podamos darnos cuenta de cada uno de sus trucos. Durante varios años el escenario de las obras fue su pequeño departamento familiar, modificado rústicamente para los rodajes, siempre bajo una estética low tech. En esta serie de videos -que abarcan hasta el 2005-, el estudio de la figura paterna dentro de la unidad familiar se convierte en el punto común, siempre con la intención de poder extrapolar la situación hacia cualquier sujeto que trata de conformarse dentro de un grupo.
House Hold, inspirado en la película de Robert Bresson. A man escaped, narra la aventura doméstica de Ben-Ner para escapar de la cuna de su hijo, ésta interpretada como una suerte de jaula familiar. O por ejemplo, en Wild boy, Ben-Ner cambia el escenario provenzal de la película de François Truffaut, El Niño Salvaje para investigar sobre las convenciones de la moral en la educación de su vástago menor. En Berkeley´s Island -otro de los videos incluidos en esta exposición- Ben-Ner se convierte en el Crusoe de Defoe, para narrarnos una particular historia de naufragio dentro de su casa. Subido a una montaña de arena construida artificialmente en medio de la cocina, el artista cuenta su experiencia en esta isla incógnita, obviando la realidad circundante. Pareciera que Ben-Ner regresa a un estadio infantil con un imaginario inventado a pesar de las vicisitudes del mundo de los “mayores”; sin embargo, su propia voz en off relatando la historia no admite comparación alguna: “My Island is not a metaphor. It is the thing in itself”. (“Mi isla no es una metáfora. Es la cosa en sí misma”.)
Ben-Ner establece diferentes entradas a su obra combinando escenarios reales con situaciones cómicas donde el absurdo se convierte en la única manera de reflexionar sobre una situación desesperada. La figura disparatada e impávida a la vez, nos hace pensar en Guy Ben-Ner como un Buster Keaton moderno1. Como el mítico actor, Ben-Ner hace algo más que entretener a la audiencia. En la incongruencia de sus guiones videográficos las verdades brotan sin obstáculo. A veces, el gesto acude en sustitución de la palabra, en pleno ejercicio cómico. Bajo el increíble pretexto del humor, este bufón doméstico tiene inmunidad para decir lo que quiera, sin tener que hacerse responsable de sus actos. La necesidad de enseñarnos el making off en muchos de sus videos, sirve como espejo para explicar la idiosincrasia de nuestro modus vivendi: la estratagema desvelada nos muestra aquello que es, pero que no todos quieren ver. El espacio donde sólo el bufón puede jugar a decir la verdad.
Para la exposición en el MACG, se incluyen algunos de los videos que formarían parte de este grupo abocado al ámbito doméstico: House Hold, Wild Boy y Berkeley´s Island, ponen en cuestión sentimientos abstractos como la soledad o la alienación en la construcción del sujeto colectivo.
La obra Tree House Kit, probablemente una de los videos más característicos del artista, aparece en el espacio del MACG como instalación principal. Un árbol de madera de cuatro metros atraviesa el espacio, convirtiendo el museo en un escenario de naturaleza artificial. En el video que acompaña la escultura, Ben-Ner se convierte en un naufrago obsesionado con el bricolage. Perdido en una isla misteriosa (cuatro paredes y una alfombra con flores artificiales) Ben-Ner, transforma el árbol que hay en escena en un sin fin de muebles y objetos domésticos. Como en la película de Buster Keaton, One week 2, el video nos narra la obsesión moderna por los objetos prefabricados y la posibilidad de comprimir los espacios otorgándoles el mayor número posible de funciones. Espacios estereotipados y similares, donde cada uno tiene que hacer uso de su imaginación para no sucumbir a un standard de comodidad impuesta.
Para completar la exposición, se exponen dos de sus últimos videos; en 2nd Nature, Ben-Ner cambia el escenario familiar y la genealogía de los habitáculos artificiales por un espacio natural donde narra una fábula popular: la historia del cuervo y la zorra concebida como un spot para la televisión. En la escena, el artista nos presenta a los dos entrenadores de animales designados para animar la acción dirigidos por él mismo. Lejos de hablar sobre cuestiones técnicas, ambos entablan un diálogo absurdo basado en la pieza de Samuel Bekett, Esperando a Godot (1953). Conocedor de los artilugios del género fabulesco, Ben-Ner abandona la tradición aristotélica3 para acercarse a la idea del teatro brechtiano donde las distintas partes de la fábula deben ser susceptibles de extraerse de la totalidad, para así poder compararse con sus partes correspondientes en la vida real.
En su último video, Ben-Ner lleva hasta las últimas consecuencias el rompimiento de las diferentes partes del guión. El escenario nos muestra la epopeya de Ben-Ner y un compañero de viaje a través de diversas formas de transporte. A cada rato sucede un aparatoso accidente, sin que éste sea motivo de sorpresa para los viajeros. A pesar del desastre, el artista continua la conversación con su compañero, como si éste les fuera ajeno. Haciendo uso de esta particular forma de solapar argumentos, la escena se complica todavía más cuando el espectador intuye que los personajes tienen múltiples personalidades y que varían la génesis del discurso dependiendo del carácter adoptado. De Sancho y Quijote a Mr. Fog y Passepartout, este viaje antiépico nos cuestiona la verosimilitud de los hechos y parece querernos decir que todos somos otros en los ojos de alguien más.
Notas
1 En Wild Boy, Ben-Ner asume metafóricamente el papel del Dr. Jean Marc Gaspard Itard, en la misión de educar a su hijo Amir, quien a su vez juega el rol del pequeño Víctor, el niño salvaje que se encontró en los bosques de Aveyron, Francia (1797). Como en la película de Truffaut, Ben-Ner enseña a Amir a escribir, siendo una de las primeras palabras aprendidas “Buster”, en referencia al cómico estadounidense.
2 One Week es una película de tan sólo 19 minutos, dirigida por Buster Keaton en 1920. El argumento se desarrolla casi como si de un performance se tratara: Buster y Sybill dejan la iglesia después de contraer matrimonio. Su regalo de casados es una casa móvil que supuestamente pueden ensamblar en una semana. La epopeya del progreso se torna desastrosa.