Alegorías del mal gobierno

Adela Goldbard, Associated Press US Air Force, Bernard Faucon, Bruno Varela, Cannon Bernáldez, Carlos Amorales, Daniel Joseph Martínez, David Alfaro Siqueiros, Edgardo Aragón, Eduardo Menz, Fernando Castro Pacheco, Gabriel Macotela, Gloria Camiruaga, Héctor García, Los Ingrávidos, José Clemente Orozco, Josep Renau, Karina Juárez, Kati Horna, Lázaro Blanco, León Ferrari, Miguel Calderón y Teresa Margolles.
28 Ago 2021
22 May 2022

Los murales góticos en el palacio municipal de Siena que pintó Ambrogio Lorenzetti entre 1338 y 1339 son insólitos en el contexto medieval. Mientras que la mayoría de la pintura occidental era sobre temas religiosos, ésta de Lorenzetti representa un tema secular y terrestre, en su alegoría del buen y el mal gobierno. En las paredes pintadas del edificio toscano, el buen gobierno aparece en figuras que representan la paz, la concordia, la generosidad y la justicia, bajo del dominio del magnánimo personaje que representa el “bien común”. En la ciudad los comerciantes prosperan y los ciudadanos disfrutan el espacio público, limpio y atractivo, mientras que otros bailan en las calles y escogen entre la abundancia de productos disponible. En el campo los granjeros disfrutan la paz y la cosecha es profusa.

En la pared opuesta, el mal gobierno se presenta como la tiranía: la dirige un monstruo de cabeza cornuda, rodeado por figuras que encarnan la avaricia, el fraude, el conflicto y otros vicios. El impacto del gobierno del tirano es evidente en la ciudad tanto como en el campo: escasez, destrucción, guerra, miedo y crueldad. Hay violencia por todos lados y el mal gobierno aprovecha su poder y recursos para destruir y seguirse enriqueciendo. Por falta de planificación urbana, la ciudad se vuelve un caos. Porque no hay protección gubernamental, el medio ambiente se destruye.

La exposición actual usa los murales de Lorenzetti —sobre todo, el del mal gobierno— como modelo para hacer una selección de obras del arte moderno y contemporáneo (en gran parte) mexicano de la colección permanente del Museo de Arte Carrillo Gil. La idea rectora no es utilizar el arte como ilustración documental ni como instrumento de transformación social —al estilo de las prácticas sociales del arte, hoy de moda— sino para crear una serie de alegorías visuales sobre cuestiones políticas urgentes. Si los artistas nos ayudan a entender mejor las dinámicas detrás de tales problemas, estaremos en una mejor posición para transformarnos; aun más, si entendemos mejor el fenómeno del mal gobierno y sus múltiples expresiones, estaremos mejor preparados para evitar repetir los errores del pasado.

Tanto Ambrogio Lorenzetti como su hermano, el pintor Pietro Lorenzetti, murieron a causa de la peste durante la epidemia, en1348, también conocida como “la peste negra”. La exposición actual parte de un mural producido en un contexto lejano —Siena en el siglo XIV—para revisar la colección permanente del Museo, otra vez, durante una pandemia terrorífica. Son momentos en los que el buen gobierno se vuelve cada vez más necesario.

Jesse Lerner

La segunda revisión de la colección del Museo de Arte Carrillo Gil, bajo la curaduría del cineasta Jesse Lerner, resalta el carácter político de las obras de este acervo y las pone en diálogo con trabajos cinematográficos que se apropian de contenidos que provienen de los medios de comunicación masiva de las últimas décadas.   

Alegorías del mal gobierno propone una serie de imágenes heterogéneas que, por partida doble, figuran la violencia social e indagan en las causas de las problemáticas ante las que sucumbe el presente.  

Hace casi un siglo y medio que las revoluciones encarnaron la soberana posibilidad de cambiar al ser y  las formas civiles; las ideas, entonces, se convirtieron en ideologías y las ideologías, en idolatrías: Villa, Zapata, Fidel, Nixon, Pinochet, Chávez… 

Desde que los sistemas de control político se fusionaron con el infocapitalismo, el miedo que infundían los totalitarismos y los autoritarismos se trasladó al miedo omnipresente del panóptico tecnológico. El desvío de las resistencias imaginables ha sido, también, radical. En México, aquél inició con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que se levantó en armas en contra del gobierno para procurarse autonomía. Esos esfuerzos y otros micropolíticos de autogestión y cuidado suceden a pesar de los Estados y las corporaciones líquidas que los inoculan. Hipercomplejos sistemas hegemónicos y autonomías radicales conviven en extrema tensión: un mosquito molesta a la bestia de los mil y un ojos. Y la bestia, armada con un millardo de brazos, manotea amenazante. 

Hoy es innegable la guerra que se libra y difusas sus motivaciones: contra las mujeres, contra las razas colonizadas, contra lxs defensorxs de territorios, contra la humanidad que se niega al híbrido cíborg, contra el planeta y sus especies… El poder corrompe absolutamente. 

Este mundo, que es muchos, ofrece un momento plenamente bisagra. Surge con inasible celeridad otra era y nos invita a un horizonte que contempla la posibilidad apocalíptica: las ideas que produce esta actualidad son espejo de sus sueños y sus miedos. Cabe preguntar ahora: ¿Cuál es un buen gobierno posible? ¿Cómo desear mejor? 

Mauricio Marcin Álvarez 

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