Prácticas públicas/vidas privadas

En 1934, los directores del Rockefeller Center en Nueva York ordenaron la destrucción del mural de Diego Rivera "El hombre en la encrucijada". El pintor entro en conflicto con el consejo de la administración del edificio y el patrocinador del mural, John D. Rockefeller Jr., al negarse a eliminar la imagen de Lenin. Esta historia da fe de las convicciones políticas del artista, y una visita a los murales del Palacio de Bellas Artes.
29 Mar 2006
25 Jun 2006

En 1934, los directores del Rockefeller Center en Nueva York ordenaron la destrucción del mural de Diego Rivera "El hombre en la encrucijada". El pintor entro en conflicto con el consejo de la administración del edificio y el patrocinador del mural, John D. Rockefeller Jr., al negarse a eliminar la imagen de Lenin. Esta historia da fe de las convicciones políticas del artista, y una visita a los murales del Palacio de Bellas Artes confirma esa opinión. Aunque la postura política de los tres protagonistas principales del muralismo -Rivera, Orozco y Sisqueiros- varía de modo significativo, la actividad artistica de cada uno se fundó en el tributo a la Revolución Mexicana y,  por extensión, en la crítica a la burguesía internacional. Solom algunos trazarón conexiones con ideas importadas del comunismo mundial. 
Curador: Terence Gower 

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