en el estudio: Apolo Cacho

Anel Jiménez

Libreta de dibujos y apuntes, 2020

A principios del 2021 le planteamos a Apolo Cacho (Irapuato, 1987) una visita remota a su estudio por parte del equipo curatorial del MACG, pensada dentro del programa virtual En el estudio que iniciamos en el 2020, con el propósito de no suspender las visitas a los espacios de los artistas, que, antes de la contingencia, realizábamos con regularidad. Bajo la premisa de compartir el resultado con el público del Museo de Arte Carrillo Gil a través de una breve crónica cercana e íntima para imaginar.

Des acartonándonos. Apolo empezó la charla contando que se había mudado a la ciudad de Oaxaca, porque era, en sus palabras, “un lugar más bonito para trabajar”, que estaba visitando talleres de gráfica y disfrutando la bienvenida de los amigos oaxaqueños —se percibía que se la estaba pasando muy chévere —. Sin salir de la idea sobre habitar Oaxaca, nos habló de una que las constantes conceptuales de su obra es ahondar en los escenarios de las urbes caóticas y fallidas, en particular la del Distrito Federal, como él le llama; asumiendo que aun mudándose a sitios ligeros seguiría recurriendo a la city como la veta que le genera los insumos necesarios para su obra.

Libreta de dibujos y apuntes, 2020

Intentó con entusiasmo compartir unos impresos que tenía en sus manos, pero del otro lado de la pantalla, así que en unos segundos reflexionó que lo plano de la virtualidad le restaría toda la experiencia valiosa al papel, la tinta, el volumen. Desistió. Decidimos, entonces, usar las imágenes digitales y le entramos de lleno al exuberante mundo ficcionado de Apolo Cacho, post-apocalíptico, ruinoso, mutante, distópico, místico, barroco, cinematográfico, catártico, salvaje, aleatorio, brumoso, ritualista, punk, compasivo, multiestilístico y multireferencial; dotado de una técnica virtuosa y de infinitos detalles que se multiplican junto con otros tantos símbolos y señales que seguramente no se logran digerir en una visita. En un primer scroll, leve, pude notar que en sus imágenes rinde homenajes todo el tiempo, no solo a autores, también a las atmosferas de ciertas épocas y sus colores, tendencias gráficas, ideologías, culturas, ciudades, técnicas, estilos del manga y de los comics. Pensé de manera recurrente durante el resto de la visita, que Apolo aborda la vida y sus fuentes a través de la reflexión, admiración y el respeto al origen.

Conversaciones entre cyborgs (detalle), 2021

Ya entrados en calor. Aterrizamos en imágenes que le permitieron hablar sobre el dibujo, que es un campo de acción en el que Apolo se mueve desde hace más de 20 años y que ha extendido a distintas dimensiones. Muestra de ello es un sinfín de libretas de dibujo que en algunos casos se han llegado convertir en publicaciones, una de sus salidas favoritas —es fácil percibir que tienen una debilidad por los impresos—. Nos mencionó alguno de los viajes a otras culturas que le han marcado, el cómo se ha nutrido de ellas, sobre los personajes con los que se ha topado y la manera en que han guiado alguna de sus producciones. En ese trance me pude percatar que tiene bien identificado el momento preciso en que se dieron ciertos proyectos, bajo la influencia de quién y los detalles del cómo surgieron. Su memoria procesual es basta y organizada.

Libreta de dibujos y apuntes, s/f.
Sitio de Tenochtitlán, 2021
Un cyborg andrógino, 2020
Androide en llamas, 2019

La extensión y la narrativa de su obra se puede asimilar como una pieza literaria. Es una vieja historia que se ha ido tramando y desdoblando en el tiempo, que ha mutado en diversas formas y se ha materializado en soportes versátiles, como las publicaciones, murales, pinturas, grabados, dibujos, por mencionar algunas posibilidades.

La Montaña Mágica, 2020

Cuando se escarba de manera superficial en las referencias que hay sobre Apolo Cacho en la web, se retrata a un prolífero artista mexicano que visita las líneas estilísticas del manga y del comic, en una especie de sincretismo intencional nacionalista. Pero es mucho más profundo que eso. Prefiero pensarlo como él se percibe en una entrevista reciente que le hizo Geoff Vallon, con motivo de la exposición Colección 02, en Francia, en donde le cuestiona a Apolo sobre sus próximos proyectos, a lo que responde: “Actualmente es difícil saber qué pasará después porque son tiempos impredecibles, sin embargo he tomado la costumbre de trabajar a pesar de los tiempos difíciles ya que pienso que mi trabajo es una especie de alquimia, o la transformación de esa vasta energía a veces tempestuosa del mundo en belleza, o luz. Así ha sido desde que tengo memoria y así será, como una misión de un antiguo mago tipo Gandalf que debe marchar hacia el abismo para entender algo sobre la humanidad y su posición en el cosmos. Es emocionante, como una aventura desde el principio de los tiempos.”

Todas las imágenes que se muestran son cortesía del artista.

+INFO: https://apolocacho.blogspot.com IG:  @apolocacho  

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