En el estudio: Joshua Jobb

Tomás Pérez González

Captura de pantalla de la conversación vía zoom

El apocalipsis zoombie que nos acontece, lento, extraño y mayormente con postales del absurdo. En un tiempo que pareciera ser una colaboración entre David Lynch y Monty Python, con múltiples citas a La Dimensión Desconocida y Los Simpson. Este escenario ha dado pauta para repensar las inercias que tenemos programadas de fábrica en nuestro disco de arranque, en la carpeta de “utilidades/entender el mundo”.

En el adaptarnos a la interacción y el modo de colectivizar nuestro quehacer con las que implicaciones del momento, en el equipo curatorial del MACG iniciamos una serie de visitas de estudio, visitas a distancia, una acción oximorónica, en el seguimiento de la labor creativa, que no ha cesado y con la que se le da sentido a este gran domingo que atravesamos.

Y es así pues, que nos reunimos la tarde del 19 de febrero, una tarde donde el fin (de semana), invitaba a destapar la cerveza, zoom & chill, Isabel y yo en CDMX y Joshua Jobb desde Morelos, en lo que por el momento ha sido su nuevo espacio de residencia y trabajo.

Joshua Jobb (Ciudad de México, 1984) tuvo un primer acercamiento a las artes con la intención de estudiar música, interés que después pasó al diseño gráfico, esto lo llevó a conocer a Luis Felipe Ortega y le surge así la inquietud por dedicarse a las artes visuales, iniciando un camino de formación intuitivo, donde lo mismo se asesoró con Ortega, que departiendo con estudiantes y artistas, en una estancia en un pequeño pueblo cercano a Galway, Irlanda. Posteriormente y de regreso al país, cursó el programa educativo SOMA.

La conversación con Joshua, fluyó intercalando anécdotas personales y referencias formales para acercarnos a su obra, bajo una estructura en que, brincando páginas de un pdf vía pantalla compartida, encontramos en su trabajo el trazo de una línea constante, que no es otra cosa sino eso , TRAZO, LÍNEA, CONSTANTE: EL DIBUJO.

El dibujo es, en su definición fría, una sucesión de puntos, pero también en una acepción más lúdica, la impronta de un punto en movimiento, movimiento que Joshua expande y de un jalón extrae del plano, siendo al contrario de la convención, no el dibujo una representación del volumen en un plano, sino un dibujo volumétrico que se representa a sí mismo.


Red de agitadores amarillo + anaranjado y violeta
de la serie ¡Monocromos no!
Agitadores de plástico para revolver café de color amarillo, anaranjado y violeta, unidos con fuego e instalados en el muro 60 x 50 x 40.5 cm aprox. 2018.

La Red de agitadores, son un grupo de estructuras en que la línea que hace cuerpo se compone de agitadores de plástico, comúnmente usados para el café. La idea nace en el transcurso de una residencia en la ciudad de Medellin, Colombia, mientras Joshua veía a un grupo de estudiantes universitarios agitando su café, una verdadera red de agitadores.

Red de agitadores No.5,Agitadores de plástico para revolver café de color amarillo, anaranjado y violeta, unidos con fuego e instalados en el muro medidas variables2020
Red de agitadores sombríos No.2
Agitadores de plástico para revolver café de color negro, unidos con fuego e instalados en el muro
60 x 50 x 40.5 cm aprox.
2019

Si bien las redes de agitadores cuentan con un boceto previo a ser ensambladas con la aplicación de fuego, cuando se instalan en algún espacio, se pueden modificar levemente para acoplarse de un modo orgánico al sitio, algo que me hace pensar que la red no está, sino más bien habita. Existiendo además con la luz adecuada la posibilidad de un segundo trazo que desemboque en la sombra que deje caer.

pinturas de la serie
Plano de agitación
Pintura-acción a partir de derretir agitadores para revolver café sobre tela de algodón, imprimada con gesso 2018-2020

Como una consecuencia al manejo del fuego y el plástico, se abrió paso la curiosidad por trabajar la gota que suelta el plástico derretido, regresando el volumen al plano, un Plano de agitación, como Joshua ha titulado al conjunto de obras en las que una lluvia de plástico aterriza en lienzos de algodón. Piezas que tienen una vinculación con la calle y el hábito de caminar, aquí cabe señalar que los agitadores son recolectados del suelo en los recorridos diarios del artista, aunado a esto, la composición de la mancha sobre la tela, rememora el barrido en el cemento de las banquetas, ese que se dibuja con una escoba mientras el concreto aún está fresco. Quedando como vestigio del fuego y el plástico una pintura de efectos dinámicos y a la vez con una sorprendente serenidad, sobre todo si tomamos en cuenta el proceso que le da origen.

También en el linde en que se topan el proceso y la resultante, y la acción es el medio, se encuentran las Bouncing paintings, en las que Joshua con su balón de basket ball embarrado de pintura, va pintando dando rebotes sobre el lienzo, en cierto modo pinta con el cuerpo, concentrando su energía en un punto que es la pelota y el choque que se absorbe en la tela, que atrapa y hasta cierto punto fetichiza el breve momento. Aunque bien podríamos pensar que todo arte es residuo de un proceso, es entonces consecuente, entender al proceso como algo que no está más tal cual, pero es presente y visible. En las Bouncing paintings continuará el rebote haciendo eco.


Descanso en blanco, balón No. 1
Balón de basketball con apariencia de concreto a partir de varias capas de pintura acrílica, sobre pedestal con alma de acero y cubierta de concreto 35 x 35 x 135 cm
2020

Movimiento lunar
Movimiento solar No. 2
Movimiento circular
Pintura-acción a partir de rebotar un balón de basketball con pintura acrílica sobre tela de algodón

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