En el estudio: Roger Muñoz

Tomás Pérez González

libreta de dibujo de Roger Muñoz, 2021

Visitar a uno para hablar con/del otro, aunque los dos estén y no presentes simultáneamente, es la suerte de ejercicio en que entras y sales de la ficción para hablar con el creador de un alter ego, y el alter ego que a su vez regresa como comandante creativo para detonar los procesos en su autor. Básicamente este juego lúdico es al que me di licencia de jugar cuando realicé mi visita al estudio de Roger Muñoz.

No es coincidencia que en inglés la palabra para “obra de teatro” sea “play” la misma que para jugar, y es que lo que sucede en escena es un juego, con todo lo riguroso que esto implica, existen reglas, normas, un mundo con su lógica y si algo de esto no funciona, si de último momento el niño gandalla del recreo después de recibir el tiro de gracia, repentinamente alega tener un poder especial que no lo elimina sino hasta después de 8 veces, con la alternativa a revivir si así lo quiere, el juego se rompe, así pues en una puesta en escena si existe un elemento que rompa lo lógica de lo establecido, el espectador que también está jugando simplemente sale de la convención establecida.

En una ficción no hay mentira, sólo verdades escénicas y en la creación del personaje la pregunta del ejecutante sobre quién es, de dónde viene, qué está haciendo y a dónde va, son esenciales para mantenerse con vida.

fuente instagram @ lic.sniffany.garnier.odio

Hago este paralelismo con el teatro por que es lo que me permite dar entender la dupla de voces entre Roger Muñoz (San José, Costa Rica, 1990) y la personalidad/personaje de la Lic. Sniffany Garnier Odio, quien además de ser un alter ego de Roger, es también miembro del jet set internacional, fashion icon, espíritu indomable, reina de la noche, déspota a veces, filántropa si está aburrida, siempre multifacética y recientemente artista, por el mero gusto de serlo, pero que debido a una saturada agenda y la poca voluntad por el oficio, recurre a Muñoz para encargarle la producción de las piezas que como arquitecta necesita se lleven a cabo.

Sniffany sobre fondo de Caspar Friedrich, fotomontaje

Muñoz había permanecido brevemente en la Ciudad de México para completar el programa educativo SOMA generación 2019, regresando a la conclusión de este a su natal Costa Rica. Pero en medio del periodo pandémico y por solicitud de la Licenciada Sniffany, regresó a la ciudad en 2021 a retomarla como centro de producción por ser más adecuado para los fines que Garnier Odio persigue por el momento. Y es en este dialogo que se entabla entre ambos en que la obra que van gestando recurre constantemente a la critica burlona a la clase burguesa y en particular a la personalidad de las Karens, como una pieza clave en el imaginario que juntos construyen.

Última encarnación de Ultra Karen, 2021, óleo, aerógrafo y marcador sobre tela,
120 x 160cm

Una Karen según la definición en el urban dictionary es: una mujer de edad mediana, normalmente rubia, que hace que la solución a los problemas de los demás sea un problema para ella, aunque no se vea ni mínimamente afectada. Entrando también en el conjunto arquetípico del blanco no consiente de su privilegio, dispuesto a quejarse o anteponer sus necesidades por superfluas que estas sean.

Ultra karen, 2020, óleo sobre tela Totem Ultra Karen I, 2020, plástico, metal y cabello

Pero, si tomamos en cuenta que muy probablemente la Licenciada misma es una Karen, ¿por qué habría entonces de tomar esta postura burlona ante su misma especie? quizá es un método en el cuál purga sus culpas de clase, se cura en salud señalando antes de ser señalada, pero suponer esto sería borrarle el cinismo que la caracteriza y la desfachatez en la que no pide perdón por ser quién es, me hace pensar entonces que es aquí en donde la firma de Roger aparece y los vestigios de su desarrollo como parte de la cultura punk-goth en el barrio de Hatillo en Costa Rica se asomen, total Sniffany está más interesada en aparecer en las revistas de sociales y los cocteles del oppening en alguna galería, que en analizar conceptualmente el discurso que se genera a sus costillas.

Lo anterior permeado también por referencia a mitos donde la figura femenina aparece como villana aunque con la revisión actual a estos mitos, dicho papel sea puesto en duda, así pues aparece medusa o alguna sirena defendiendo su territorio, en atmosferas que lo mismo remiten a la estética de las películas de terror serie b, la grafica del rockabilly, los caprichos de Goya y el paisaje trágico del romanticismo, soportado en el dibujo de trazo suelto, técnicas tradicionales como el óleo manchado por el uso de aerógrafo, contraponiendo historicidad y tecnicismos.

Celine Dion, ave del paraíso, 2021, óleo, aerógrafo y marcador sobre tela, 125 x 160 cm
Duque de Edimburgo sobre Duque de Edimburgo, 2020, acrílico sobre tela

Existe también en el conjunto de obra que la dupla Garnier-Muñoz ha conformado, una pulsión de muerte, la representación de la vejez como ese monstruo que acecha inevitablemente cada vez más cercano y la evocación del vanitas vanitatum et omnia vanitas (vanidad de vanidades, todo es vanidad) recordando lo risible de los placeres mundanos ante la verdad absoluta de la muerte, llegando a un punto cínico ante el absurdo de la existencia.

Roger Muñoz en su estudio, Ciudad de México, 2021

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